El universo nupcial puede parecer estático, tradicional y casi inamovible. Sin embargo, las bodas no quedan al margen de las tendencias. Al fin y al cabo, la sociedad se ha transformado mucho en los últimos años, los gustos e inquietudes de los millennials no tienen nada que ver con los de generaciones anteriores y eso se refleja en todos los ámbitos, incluida la forma en la que se comprometen. Así, los vestidos de novia, los escenarios de las bodas y hasta el modo en el que organizan la fiesta posterior a la ceremonia cuentan con múltiples novedades. La última hace referencia a los banquetes de boda. Atrás quedaron las mesas redondas y los banquetes infinitos con menús compuestos por decenas de platos. Ahora, las celebraciones son mucho más "Casual-Frendly" y los conceptos gastronómicos que surgen al otro lado del océano pretenden implantarse con fuerza dentro de nuestras fronteras.

Se propone un nuevo concepto, llegado de Estados Unidos y que ha arrasado en América y Asia, que corrobora el triunfo de las celebraciones con un toque casual, fresco y relajado pero sin perder el toque elegante y pomposo de una boda.

Ha sido bautizado como family style y, tal y como indica su nombre, pretende adaptar el concepto de comida familiar al universo nupcial, "consiste en ir desplegando distintas fuentes, tablas y cuencos de comida en las mismas mesas donde están los invitados". De este modo, cuando los asistentes llegan a la mesa, cuentan con una variedad de platos entre los que elegir, que se irán pasando unos a otros como si fuera, efectivamente, una comida familiar y con esto se logra una sinergia mágica en la mesa ya que como su nombre lo dice, convivirán como en una comida familiar aunque no se conozcan del todo.

Eso sí, si la pregunta es si este tipo de boda es apta para todo el mundo, la respuesta es negativa. Como ocurre con casi cualquier tendencia que transforme el curso tradicional de los acontecimientos, el concepto family style no suele encajar demasiado en el imaginario de la gente más mayor. Se recomienda este tipo de banquete para "gente joven y divertida que quiere algo muy especial". Es poco protocolario por lo que puede generar rechazo en los más clásicos". Al fin y al cabo, implica que los invitados se vayan pasando los platos de comida -aunque, por supuesto, siempre hay meseros al tanto.